just jazz...

13 de febrero de 2015

Niebla, de Unamuno, capítulo veintiuno:
 
- Sí, tiene usted razón -le decía don Antonio a Augusto aquella tarde, en el Casino, hablando a solas, en un rinconcito-, tiene usted razón, hay un misterio doloroso, dolorosísimo en mi vida. Usted ha adivinado algo. Pocas veces ha visitado usted mi pobre hogar ... ¿Hogar?, pero habrá notado ...
- Sí, algo extraño, yo no sé qué tristeza flotante que me atraía a él ...
- A pesar de mis hijos, de mis pobres hijos, a usted le habrá parecido un hogar sin hijos, acaso sin esposos ...
- No sé ... no sé ...
- Vinimos de lejos, de muy lejos, huyendo, pero hay cosas que van siempre con uno, que le rodean y envuelven como un ánimo misterioso. Mi pobre mujer ...
- Sí, en el rostro de su señora se adivina toda una vida de ...
- De martirio, dígalo usted. Pues bien, amigo don Augusto, usted ha sido, no sé bien por qué, por una cierta oculta simpatía, quien mayor afecto, más compasión acaso nos ha mostrado, y yo, para figurarme una vez más que me libro de un peso, voy a confiarle mis desdichas. Esa mujer, la madre de mis hijos, no es mi mujer.
Me lo suponía; pero si es ella la madre de sus hijos, si con usted vive como su mujer, lo es.
- No, yo tengo otra mujer ... legítima, según se la llama. Estoy casado, pero no con la que usted conoce. Y ésta, la madre de mis hijos, está casada también, pero no conmigo.
- Ah, un doble ...
- No, un cuádruple, como va usted a verlo. Yo me casé loco, pero enteramente loco de amor, con una mujercita reservada y callandrona, que hablaba poco y parecía querer decir siempre mucho más de lo que decía, con unos ojos garzos dulces, dulces, dulces, que parecían dormidos y sólo se despertaban de tarde en tarde, pero era entonces para chispear fuego. Y ella era toda así. Su corazón, su alma toda, todo su cuerpo, que parecían de ordinario dormidos, despertaban de pronto como en sobresalto, pero era para volver a dormirse muy pronto, pasado el relámpago de vida, ¡y de qué vida!, y luego como si nada hubiese sido, como si se hubiese olvidado de todo lo que pasó. Era como si estuviésemos siempre recomenzando la vida, como si la estuviese reconquistando de continuo. Me admitió de novio como en un ataque epiléptico y creo que en otro ataque me dio el sí ante el altar. Y nunca pude conseguir que me dijese si me quería o no. Cuantas veces se lo pregunté, antes y después de casarnos, siempre me contestó: Eso no se pregunta; es una tontería. Otras veces decía que el verbo amar ya no se usa sino en el teatro y los libros, y que si yo le hubiese escrito: ¡te amo!, me habría despedido al punto. Vivimos más de dos años de casados de una extraña manera, reanudando yo cada día la conquista de aquella esfinge. No tuvimos hijos. Un día faltó a casa por la noche, me puse como loco, la anduve buscando por todas partes, y al siguiente día supe por una carta muy seca y muy breve que se había ido lejos, muy lejos, con otro hombre ...
- Y no sospechó usted nada antes, no lo barruntó ...
- ¡Nada! Mi mujer salía sola de casa con bastante frecuencia a casa de su madre, de unas amigas, y su misma extraña frialdad la defendía ante mí de toda sospecha. ¡Y nada adiviné nunca en aquella esfinge! El hombre con quien huyó era un hombre casado, que no sólo dejó a su mujer y a una pequeña niña para irse con la mía, sino que se llevo la fortuna toda de la suya, que era regular, después de haberla manejado a su antojo. Es decir, que no sólo abandonó a su esposa, sino que la arruinó robándole lo suyo, y en aquella seca y breve y fría carta que recibí se hacía alusión al estado en que la pobre mujer del raptor de la mía se quedaba. ¡Raptor o raptado ... no lo sé!
En unos días ni dormí, ni comí, ni descansé; no hacía sino pasear por los más apartados barrios de mi ciudad. Y estuve a punto de dar en los vicios más bajos y más viles. Y cuando empezó a asentárseme el dolor, a convertírseme en pensamiento, me acordé de aquella otra pobre víctima, de aquella mujer que se quedaba sin amparo, robada de su cariño y de su fortuna. Creí un caso de conciencia, pues que mi mujer era la causa de su desgracia, ir a ofrecerle mi ayuda pecuniaria, ya que Dios me dio fortuna.
- Adivino el resto, don Antonio.
- No importa. La fui a ver. Figúrese usted aquella nuestra primera entrevista. Lloramos nuestras sendas desgracias, que eran una desgracia común. Yo me decía: ¿y es por mi mujer por la que ha dejado a ésta ese hombre?, y sentía, ¿por qué no he de confesarle la verdad?, una cierta íntima satisfacción, algo inexplicable, como si yo hubiese sabido escoger mejor que él y él lo reconociese. Y ella, su mujer, se hacía una reflexión análoga, aunque invertida, según después me ha declarado. Le ofrecí mi ayuda pecuniaria, lo que de mi fortuna necesitase, y empezó rechazándomelo.
Trabajaré para vivir y mantener a mi hija, me dijo. Pero insistí y tanto insistí que acabó aceptándomelo. La ofrecí hacerla mi ama de llaves, que se viniese a vivir conmigo, claro que viniéndonos muy lejos de nuestra patria, y después de mucho pensarlo lo aceptó también.
- Y es claro, al irse a vivir juntos ...
- No, eso tardó, tardó algo. Fue cosa de la convivencia, de un cierto sentimiento de venganza, de despecho, de qué sé yo ... Me prendé no ya de ella, sino de su hija, de la desdichada hija del amante de mi mujer; la cobré un amor de padre, un violento amor de padre, como el que hoy le tengo, pues la quiero tanto, tanto, sí, cuando no más, que a mis propios hijos. La cogía en mis brazos, la apretaba a mi pecho, la envolvía en besos, y lloraba, lloraba sobre ella. Y la pobre niña me decía: ¿Por qué lloras, papá?, pues le hacía que me llamase así y por tal me tuviera. Y su pobre madre al verme llorar así lloraba también y alguna vez mezclamos nuestras lágrimas sobre la rubia cabecita de la hija del amante de mi mujer, del ladrón de mi dicha.
Un día supe -prosiguió- que mi mujer había tenido un hijo de su amante y aquel día todas mis entrañas se sublevaron, sufrí como nunca había sufrido y creí volverme loco y quitarme la vida. Los celos, lo más brutal de los celos, no lo sentí hasta entonces. La herida de mi alma, que parecía cicatrizada, se abrió y sangraba ... ¡sangraba fuego! Más de dos años había vivido con mi mujer, con mi propia mujer, y ¡anda!, ¡y ahora aquel ladrón ...! Me imaginé que mi mujer habría despertado del todo y que vivía en pura brasa. La otra, la que vivía conmigo, conoció algo y me preguntó: ¿Qué te pasa? Habíamos convenido en tutearnos, por la niña. ¡Déjame!, le contesté. Pero acabé confesándoselo todo, y ella al oírmelo temblaba. Y creo que la contagié de mis furiosos celos ...
- Y claro, después de eso ...
- No, vino algo después y por otro camino. Y fue que un día estando los dos con la niña, la tenía yo sobre mis rodillas y estaba contándole cuentos y besándola y diciéndola bobadas, se acercó su madre y empezó a acariciarla también. Y entonces ella, ¡pobrecilla!, me puso una de sus manitas sobre el hombro y la otra sobre él de su madre y, nos dijo: Papaíto ... mamaíta ... ¿por qué no me traéis un hermanito para que juegue conmigo, como le tienen otras niñas, y no que estoy sola ...? Nos pusimos lívidos, nos miramos a los ojos con una de esas miradas que desnudan las almas, nos vimos éstas al desnudo, y luego, para no avergonzarnos, nos pusimos a besuquear a la niña, y alguno de estos besos cambió de rumbo. Aquella noche, entre lágrimas y furores de celos, engendramos al primer hermanito de la hija del ladrón de mi dicha.
- ¡Extraña historia!
- Y fueron nuestros amores, si es que así quiere usted llamarlos unos amores secos y mudos, hechos de fuego y rabia, sin ternezas de palabra. Mi mujer, la madre de mis hijos quiero decir, porque ésta y no otra es mi mujer, mi mujer es, como usted habrá visto, una mujer agraciada, tal vez hermosa, pero a mí nunca me inspiró ardor de deseos, y esto a pesar de la convivencia. Y aun después que acabamos en lo que le digo me figuré no estar en exceso enamorado de ella, hasta que pude convencerme de lo contrario. Y es que una vez, después de uno de sus partos, después del nacimiento del cuarto de nuestros hijos, se me puso tan mal, tan mal, que creí que se me moría. Perdió la más de la sangre de sus venas, se quedó como la cera de blanca, se le cerraban los párpados ... Creí perderla. Y me puse como loco, blanco yo también como la cera, la sangre se me helaba. Y fui a un rincón de la casa, donde nadie me viese, y me arrodillé y pedí a Dios que me matara antes de que dejase morir a aquella santa mujer. Y lloré y me pellizqué y me arañé el pecho hasta sacarme sangre. Y comprendí con cuán fuerte atadura estaba mi corazón atado al corazón de la madre de mis hijos. Y cuando ésta se repuso algo y recobró conocimiento y salió de peligro, acerqué mi boca a su oído, según ella sonreía a la vida renaciente tendida en la cama, y le dije lo que nunca le había dicho y nunca le he vuelto de la misma manera a decir. Y ella sonreía, sonreía, sonreía mirando al techo. Y puse mi boca sobre su boca, y me enlacé con sus desnudos brazos el cuello, y acabé llorando de mis ojos sobre sus ojos. Y me dijo: Gracias, Antonio, gracias, por mí, por nuestros hijos, por nuestros hijos todos ... todos ... todos ... por ella, por Rita ... Rita es nuestra hija mayor, la hija del ladrón ... no, no, nuestra hija, mi hija. La del ladrón es la otra, es la de la que se llamó mi mujer en un tiempo. ¿Lo comprende usted ahora todo?
- Sí, y mucho más, don Antonio.
- ¿Mucho más?
- ¡Más, sí! De modo que usted tiene dos mujeres, don Antonio.
- No, no, no tengo más que una, una sola, la madre de mis hijos. La otra no es mi mujer, no sé si lo es del padre de su hija.
- Y esa tristeza ...
- La ley es siempre triste, don Augusto. Y es más triste un amor que nace y se cría sobre la tumba de otro y como una planta que se alimenta, como de mantillo, de la podredumbre de otra planta. Crímenes, sí, crímenes ajenos nos han juntado, ¿y es nuestra unión acaso crimen? Ellos rompieron lo que no debe romperse, ¿por qué no habíamos nosotros de anudar los cabos sueltos?
- Y no han vuelto a saber ...
- No hemos querido volver a saber. Y luego nuestra Rita es una mujercita ya; el mejor día se nos casa ... Con mi nombre, por supuesto, con mi nombre, y haga luego la ley lo que quiera. Es mi hija y no del ladrón; yo la he criado.

20 de enero de 2014

AHÍ!... m quiero ir a vivir :)))

11 de diciembre de 2013

Lucirá uniforme (como éste por favor!) en su próxima peli Logan??? Éste le fue "entregado" en el final alternativo de Lobezno Inmortal, ojalá haya una 3era entrega y lo vista. Esperemos :D

7 de noviembre de 2013

11 de junio de 2013

Esto SÍ q NO me lo esperaba XD :D :P
MAD MAX el juego!

1er motivo para entrar en las consolas d nueva generación????
...supongo q a raíz d la nueva peli!!!!

4 de junio de 2013


Fire Emblem Awakening!!!!

Sawyer en La fageda d'en Jordà XD

28 de mayo de 2013

19 de marzo de 2013

18 de marzo de 2013

Un día en la nieve... XDDD
cuando todos abandonan las pistas, xsupuesto! :P
chuletón, raclette, mustang,
llivia, nieve, tú,
300 km., estoy lleno!
las montañas, la molina, yo XD
música, un cortado, fotos,
a mí no m hagas fotos eh?! tormenta,
volvemos, :P tquiero, anochece...
 Y tb.... un día en la playa!!!!
 JUAS!
2 horas d digestión?? Estáis d coña????
Allá voy XD
Somewheeereee over the rainbow...
Cómo q no han pasado las 2 horas ya?!
Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr....!!!! :L
Jugando a la cabra montañesa :)
Stoy aquí CLAPS!!

¡OS QUIERO MUCHO A LOS DOS!

7 de febrero de 2013

no m extraña que la indústria de los videojuegos
supere ya a la dl cine,
en presupuestos y en beneficios!!!! When?!
The Elder Scrolls Online :P

6 de febrero de 2013


What a time!
sensacional la fotografía de Ross T. Smith!

2 de enero de 2013

Habrá nuevo DeLorean!! :P

Y si el antiguo ya era una pasada...

...imagínalo A.C.T.U.A.L.I.Z.A.D.O ;)
 Después del sensacional Skyrim... Dragon's dogma!!



No hace falta ser rico para dar, basta ser bueno.
San Pedro Poveda.

12 de noviembre de 2012

Hoy me siento triste, porque mi padre se ha ido, pero mi tristeza es equiparable a la de alguien cuyo padre, hermano o mejor amigo se va a vivir a otra ciudad, porque más que un "adiós" es un "hasta la vista"

Hoy existen muchos tipos de creencias, religiones e incluso gente que no cree en nada. Aquellos de vosotros que compartáis mis creencias, y mi fe, entenderéis si os digo que mi padre no ha desaparecido, tan sólo se ha ido a vivir a otro lugar, y si en ese nuevo hogar sus pulmones funcionan bien, su corazón late con su fuerza de siempre, y ya no tiene dolores, entonces está ahí mejor que aquí, y lo que ha dejado atrás, a sus seres queridos, es sólo una pérdida temporal, porque es cuestión de tiempo que vuelva a encontrarse con todos, y más tarde o más temprano volveremos a reír juntos.

Por esto yo no le digo "adiós" a mi padre, le digo "hasta la vista"

23 de octubre de 2012

Por cantar…

El bolero que canta mi portera
Una rumba gitana y canastera
Aquel tango el día que me quieras
Loco por incordiar a los horteras
Bajo la lluvia sobre las aceras
Vallenatos que amansen a las fieras
Hasta que salga el sol por Antequera
Con mi primo Rosendo a su manera
Siempre con gente, siempre solateras
El rock and roll de las gasolineras
Un merengue pegado a una palmera
Camino de la Habana una habanera
Un mambo con smoking y chistera
Esa guitarra carabanchelera
Hoy en Pekín, mañana en Talavera
El bugui-bugui de las carreteras
Allá en el rancho grande una ranchera
Como si el almanaque no existiera
Dando el cante hasta el día que me muera
Un calipso contra
la ley Corcuera
Si
pones otra ronda, tabernera
En la calle, en el curro, en
la bañera
Menos
un bakalao lo que quieras
Al paso de una guapa peluquera
YA VOY!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Quién dice q no hay luz en el universo... ¿Que es un fondo negro salpicado de diminutos puntos blancos?... :)
¿Nunca has tenido la sensación de que las horas se suceden una detrás de otra con una insolencia insultante? ¿Cómo si todas fueran una sola? Como si esa hora, la que vives en ese momento, fuera la suma de todas las horas del día, y por lo tanto el día no avanza, y tu vida se queda estancada.

¿Nunca has tenido sueños tan reales que cuando estás despierto te llegas a preguntar si no estarás aún soñando?

¿Nunca has tenido la sensación de que cada noche es la última y cada mañana la primera? Como si murieras todas las noches de tu vida para volver a nacer al día siguiente.

¿Nunca te has sentido atrapado en una espiral en que los minutos no avanzan, porque es tu vida la que no va a ningún sitio?
¿De verdad estoy escribiendo esto?... ¿O estoy soñando que lo estoy escribiendo?
Si no haces lo que te gusta, que te guste lo que haces, eso hacen las personas grandes.

Tolstoi (y también J. V. Küppers)
La mejor ciencia-ficción!! - Warhammer 40.000...
*
Aunque en su día empezó (y sigue!!) como un juego de estrategia para jugar sobre tablero con miniaturas bien de plomo o de plástico con las que uno casi se deja la vista para pintar (que hoy aún se venden y gozan de multitud de aficionados a ellas)... ha decantado con el paso del tiempo en una colección de libros que, eso sí a quien entusiasme la ciencia-ficción pura y dura, resultan excepcionales... Sobre el futuro de nuestra raza dentro de nada más y nada menos que unos 38.000 años (año 40.000) y la lucha contínua que mantienen contra otras razas del universo como los orkos, los genestealers, los tiránidos, los eldars o los marines del caos...
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Lobo espacial, de William King. La historia (los inicios) de Ragnar Blackmane, cuando es "rescatado" de su primitiva tierra, elegido para ser uno de los marines espaciales al servicio del emperador, y de cómo supera su entrenamiento y los cambios que sufre su cuerpo por las mejoras genéticas implantadas para convertirlo en una máquina de matar.
*
La garra de Ragnar, de William King. Segunda novela de William King sobre este personaje (Ragnar Blackmane) y sus compañeros, convertidos ya en marines espaciales para cumplir con su primera misión contra una horda de orkos.
*
Los primeros de Tanith, de Dan Abnett. Sensacional primera parte de una larga saga sobre los últimos supervivientes del planeta Tanith y que forman un comando a las ordenes de Gaunt, con el que se ganan el apodo, por haber sobrevivido a la devastación de su mundo, de los Fantasmas de Gaunt...